El miércoles pasado, recibí una inesperada llamada. Era una invitación para el Festival de Cine de Málaga, concretamente para el estreno de la película “Máncora”. Nunca había asistido a un evento de ese tipo, y aunque había sido invitado al estreno oficial de esta película en Miami, la falta de tiempo, en sus dos sentidos, no me permitió darme ese capricho de alto calibre. Esta vez sí me apetecía ir.
La invitación venía de una amiga que había estado trabajando en la película mediante su primo, quien ha sido el productor de la misma. Además ese día estaba trabajando en Sevilla y apenas me separaba un par de horas en tren, llegaría justo a tiempo para el pase de la película.
“Mancora” es una película dirigida por Ricardo de Montrueil y protagonizada por Elsa Pataki, conocida por todos, y como dice un amigo, patrocinadora de los deseos más íntimos de un alto porcentaje de los machos ibéricos que poblamos el país. También participan Jason Day, un chico peruano conocido más en Sudamérica que en España, Enrique Murciano, famoso por su papel en “Sin Rastro” y además, Liz Gallardo, la guapísima actriz mexicana a la que un día conocí cañeando mediante esta amiga común. Un bellezón.
La película cuenta la historia de un chico que al suicidarse su padre y no ser admitido en la escuela de económicas decide hacer un viaje para romper con el pasado y reencontrarse a sí mismo. No sospecha que su plan incluye a su hermanastra (Elsa) y su reciente marido (Murciano) quienes de sorpresa deciden visitarlo a Lima y acompañarle en su viaje. El destino, las playas de Máncora, un paisaje idílico donde uno puede tener la mente ocupada en cosas tan importantes como surfear, tomar, ver chicas guapas, incluso probar el Ayahuasca. Durante el viaje suceden acontecimientos que hacen que el joven se enfrente a sus problemas y busque una salida. Una película entretenida, no para ganar un Óscar, pero sí para pasar un rato.
Al estreno, fuera de concurso, no asistió Pataki finalmente, ya que tenía asuntos personales, y ningún otro miembro del reparto, sólo gente que sale en los créditos sin que su cara nos resulte conocida. Una pena ya que la alfombra roja, que estaba colocada, se quedó sin huéspedes, y yo sin decirle un secreto a Elsa Pataki.
Después, aunque teníamos pases para ver la grandísima obra del séptimo arte “Pagafantas”, decidimos perdérnosla y pasear por los alrededores del Festival y ver entre otros a Alex de la Iglesia, el Barajas de Aída, y demás actores de la última cosecha cuyas caras me parecen iguales y cuyos nombres soy incapaz de retener. También nos dio tiempo de consolar a unas quinceañeras locas que lloraban porque Hugo Silva no había ido y era (cito) “un hihoputa” porque llevaban allí desde las 9:00 am esperándole sin ir al Instituto, como si fuera el mismísmo Mr. Marshall con pinta de kilómetrosexual. Anda que si las obligasen… Al final unas cervecitas con algo de picoteo y a disfrutar de un fin de semana de descanso y cine.


