3.31.2009

EL PALULÚ

Esta tarde me ha venido a la memoria un recuerdo de cuando éramos pequeños, el Palulú. Me acuerdo que la primera vez que lo vi fue en las Ursulinas a un interno. Al principio parecía una cosa extraña ver a un chico chupar un palo, como si fuera un perruno. Ese chico me dio un trozo para probarlo y la mezcla entre sabor y olor me llamó la atención, además, era una de las pocas cosas que podías hacer en clase, ya que el chicle o las pipas estaban prohibidas, hasta nos prohibieron ir a mear para que educásemos el pito.
El sabor del Palulú (o Palodul, o Palolú o Palodú pues cada uno lo llamaba de una forma) era como regaliz, yo creo que es una raíz de la planta del regaliz. El olor que desprendía era fuerte e incluso desagradable. Cualquier persona por tonto que fuera sabía si habías comido Palulú, no solo por el olor, sino porque siempre se quedaban restos en los dientes, pareciendo auténticos mellados.
El caso es que en Sigüenza no lo vendían, y poco a poco se había puesto de moda. Los internos decían que se vendía en el Rastro, territorio totalmente desconocido para mí en esa época. Aún me preguntó por qué mis padres nunca me llevaron, era el paraíso de los cromos de fútbol y gilipolleces varias, única preocupación que tenía en esa época.
Un día, a la salida del videocine, algún listillo, me acuerdo quien era, que conste, nos dijo que era fácil encontrarlo, que se sacaba de las raíces de las acacias, que fuéramos a las acacias del puente del Vadillo que allí había. Pues nada, con el barrancazo que había y hay, allí nos pusimos a “escarbar” raíces de acacias poniéndonos las uñas como un carbonero. Nuestra inteligencia y pericia no sólo acabó ahí, sino que acto seguido y tras lavar los palos que habíamos cogido en la fuente de la Catedral, nos pusimos como gilipollas a chupar acacia. Evidentemente, la acacia sabía a acacia y a tierra, y ni gota a Palulú.
Pasado un tiempo, me acuerdo que la Loli lo trajo y al principio se vendía como rosquillas, ibas por la Alameda y todos con un palo en la boca, algo así como lo que nos contaba Nacho Cope del Qat que todos mascaban en Yemen.
Pasado un tiempo y tal y como sucedía siempre, cuando el Palulú, o lo que estuviese de moda era algo normal se quedó anticuado, y qué sé yo, se pondrían de moda los go-gos (especie de tabas de plástico), los push pop (caramelo que metías el dedo) los chupachuses pintalenguas o Chiquito de la Calzada.
Desde entonces no he comido Palulú, lo he visto en el Rastro varias veces, pero de pequeño me hinché y ahora no me atrae mucho, prefiero una garimba.

3.18.2009

SEMANA SANTA SEGUNTINA

Estaba yo mirando el calendario y entre pitos y flautas me he dado cuenta que estamos a tiro de piedra de la Semana Santa. No sé si porque ahora como con gusto el potaje de cuaresma o la colación de bacalao, o porque no me he juntado aún con mis amigas las capuchonas para recordar antiguas semanasantas, pero se me ha echado encima.
He de decir que siento especial debilidad por la Semana Santa, es la única época del año que pido no me toquen. Las fiestas de San Roque me gustan una barbaridad, pero este año las sacrifico por la boda en Caracas. La Semana Santa no.
La Semana Santa me trae muy buenos recuerdos, desde niño me ha gustado ver las procesiones y vivirlas, tanto como capuchón, como de tamboritero o como ahora, de armao. La Semana Santa tiene varios componentes, el religioso, el tradicional, el festivo, se puede vivir de diferentes maneras según cada persona, sus creencias y sus ganas, pero eso sí, yo en Sigüenza. Sólo salí una vez en Semana Santa para ir a Cádiz y sí, es muy bonita, merece la pena verla y me gustó mucho, pero a mí me gusta la mía.
En mi familia ha sido costumbre vestirse de armao, mi bisabuelo, mis tíos, mi primo y yo, y nos gusta especialmente que sea la abuela la que nos vista, por tradición, porque sale el traje de su padre o por ver la casa animada. A todo el mundo le cuento la historia del traje de mi bisabuelo, el coleto hecho por un tío de mi abuela que era guarnicionero, o los arreglos que hicieron las Clarisas en las panas, tras haber sido rescatado de un viejo desván. (en círculo, mi bisabuelo con el traje que llevaba y que ahora llevo yo).
Me gustan los tambores y bandas de las procesiones, encontrarme a gente que durante el año no veo, jóvenes y viejos. Inolvidables son y fueron las largas veladas en La Marina, las Torrijas bien mojadas en leche, y la limonada. Supongo que los grandes druidas de la limonada ya estarán acicalando las marmitas donde prepararán ese brebaje. Mi limonada preferida es la que hace Julio (el del antiguo restaurante Julio), no tiene comparación. En los demás bares también la hacen con mayor o menor acierto y en esa época hasta los grandes cerveceros se pasan a la limonada.
Es costumbre hacer paella casa del Billy los Jueves Santos, con su previo vermú y posterior sobremesa, ese día todo el mundo sabe como empieza, pero nadie cómo acaba, bueno yo sí porque me retiro pronto. También me gusta mucho la cena no-oficial de armaos del miércoles y la oficial del Viernes, a base de judías viudas y ensalada de lechuga.
El domingo, después de la procesión de la mañana, quema del Judas, y nada mejor después, que unas buenas migas con huevo, torrezno y morcilla para poner orden en el cuerpo.
En fin, que se acerca la Semana Santa y yo deseando que llegue para disfrutarla cada minuto.
Si queréis saber más sobre la Semana Santa seguntina, acceder a¨
-Ciudad Segontia
- Web Vera Cruz de Pedro Ortego

3.12.2009

ARROZ

Totana ya no es Totana, que es un pequeño Madrid. ¿Quién no ha visto por Totana, pasar el Ferrocarril?
Bueno, el Atleti otra vez jugando como nunca y perdiendo como siempre, y en este caso Abel mata al Caín del área, Forlán. Manda huevos, este tío se la coge con papel de fumar y al jugador más en forma lo borra de un plumazo.
Totana ya no es Totana, que es un pequeño Madrid. ¿Quién no ha visto por Totana, pasar el Ferrocarril?
Y en estas que llevaba varios días dándole a la cabeza que me apetecía una paella cosa mala. Mi madre hace tiempo que no me ha hecho ninguna y ando como loco por comerme una. Total, que he decidido que del puente no pasa. Voy a hacer una paella en mi huerta, así que los que os consideréis mis amigos, estáis invitados.
Totana ya no es Totana, que es un pequeño Madrid. ¿Quién no ha visto por Totana, pasar el Ferrocarril?
Con permiso de la autoridad, y si el tiempo lo permite, comeremos paella. beberemos vino, tomarempos unos espirituosos y como hace mucho que no nos sentamos a cantar cantaremos, Totana ya no es Totana, que es un pequeño Madrid. ¿Quién no ha visto por Totana, pasar el Ferrocarril?.
PD Recién, recibo la llamada de un amigo, está rumbo a las barcas del retiro, y los circos vacíos.

3.05.2009

EL ORIGEN DE LA GAMBITERÍA

Verá señora, ¡que quería yo hablarle de Dostoievski!, pero no, hoy hablaremos de otra cosa.
Varias son las corrientes doctrinales que analizan el nacimiento de la Gambitería. Darwing, quien ahora "cumple años", en su origen de las especies ya habla de la procedencia del mono. En los Evangelios, aparece la Serpiente como símbolo del pecado.
Sin embargo, allá por el principio de los 90, un enviado, disfrazado de niño, y apareciendo ante la opinión pública, nos trajo el nacimiento de la Gambitería. Lo conoceréis como Wiwí, Wiwi, Mostachín, Robervidal, o más recientemente Vidala. Desde el día en que apareció en "Juego de Niños" mostrando asco por las serpientes pequeñas y las cabezas de monos, nació la Gambitería Seguntina.
Podéis ver el video en ROBERVIDAL.
Viva la Vidala, todos somos contingentes, pero tú eres necesario.
Hasta cuando no está, está. Tiene la facultad de desdoblarse, por qué será.

3.03.2009

A LA RICA REGENERACIÓN, OIGA!!!


Había una vez un hombre aragonés que se llamaba Joaquín y se apellidaba Costa. Ese hombre vivía en el mismo país que nosotros y en una situación parecida.
Tras un periodo de incertidumbres, sus paisanos terminan de perder Cuba. Gracias a esta pérdida, podemos utilizar el "más se perdió en Cuba". En ese país, habían logrado una falsa estabilidad (burbuja) gracias a que un señor que se llamaba Cánovas de Castillo, se inventó el turnismo. Esto consistía en que había dos partidos que se iban turnando alternativamente, mediante un pacto, en el Gobierno. Algo así como la actual Partitocracia.
Esto no funcionaba demasiado bien, la gente se creía que estaba en Jauja, pero no, ellos, como nosotros, tenían sus corrupciones. Ellos lo llamaban caciquismo, que no era más que un amaño para manipular las elecciones y poner al monigote que tocaba. El sistema era fácil se compraban votos, se "aconsejaba votar", o misteriosamente desaparecían urnas.
La gente empieza a escribir libros, pero en vez de hablar claro, mandan mensajes ocultos como "A la regeneración del calzado", o hablan de "el león oculto de Castilla", la verdad es que daba miedo.
Pues eso, este Joaquín, que tenía un par de amigos que pensaban como él, uno que se llamaba Lucas y otro que se llamaba Macías, este último más preocupado por el tema de las autonomías, se para a pensar como sacar a flote el país, dejándose de tonterías y dice esta frase: "Escuela, despensa y siete llaves al sepulcro de El Cid". No dice "LOGSE, Balay y Prosegur en el cementerio". Resulta que la frase al principio gusta, pero cuando se dan cuenta de que esa frase significa trabajar, y tirar pa´lante, mi amigo Joaquín deja de gustar y se empiezan a buscar nuevos héroes.
A estos tipos les llamaban los regeneracionistas, porque decían, que en términos médicos regeneración es lo opuesto a corrupción, y corrupción, al igual que hoy en día, había muuuucha.
Bueno, sólo quería contar una historia que me ha venido a la mente mientras estaba giñando, ya véis con qué gilipolleces amanecemos algunos.