5.12.2008

ALONSANFANSDELAPATRIE

Hace un par de semanas estuve de viaje, os lo voy a contar gráficamente. De paso me disculpo por la desatención de las últimas semanas, pero de verdad, estoy muy ocupado en el trabajo. Lugar de nacimiento y vida de grandes escritores como Víctor Hugo, Émile Zola, o Moliére, en la imagen, escritor de la única obra de teatro en la que he participado, El Tartufo. Lugar donde compartir visita con Quasimodo, y las Górgolas, o degustar una heineken haciendo la cola. Saxofones que tratan de atraer los oidos y dineros de los turistas. Tullidos pidiendo limosna para comer. Volinistas que tocan a Vivaldi con virtuosismo a las puertas del Sagrado Corazón. La gente disfruta de la música celestial tras subir los doscientos y pico escalones que lo separan del ras del suelo.
Un templo muy bonito, situado en un barrio con muchísimo encanto. Las vistas de la ciudad, dicen que son mejores que las de la Torre Eiffel. Yo creo que también. Nianononiaaaaa. Hay funiculi funicular si no quieres quedarte sis piernas cuando subas.
Esperar dos horas para ver el juego de luces de las vidrieras de La Santa Capilla, la flor de lis presente en paredes y rejas, o un piano de cola dispuesto a que lo tañan. Las voces que dan los turistas españoles allá donde vayan, les hace inconfundibles. Me encanta esa capilla, y la sala que la precede tampoco es manca.
Un placer de gastronomía, donde la variedad de quesos es suficiente para alimentarte durante días, si al igual que yo, eres de los que odían quiches y demás guarrerías inventadas por los detractores de la cuchara y la legumbre. Huelga decir que saben tratar las uvas, unos caldos magníficos.
Creo que éste es el único que trata de escapar de los muros y encantos de esta ciudad. Algún despistado. Minutos antes me había comprado un band dessinée de Spirou como recuerdo. Lo de la moda parisienne lo dejamos para ellas, creo que entienden más. También llené la despensa con un paté rico rico. Por cierto, ese día, ganó el Paris Saint Germaine al Auxerre. 3-1.
Sábado entero dando pedales. Montmartre, Barrio Latino, Torre Eiffel y por fin entrada triunfal, con la legua fuera, y sudando una gotica por los Campos Elíseos. Induráin lo hizo un poquejo antes que yo. El llevaba un jersey amarillo, yo una camiseta roja. Las cosas del directo. Os aconsejo el paseo en bici, es un lugar muy plano y te da tiempo a ver muchísimas cosas más que si fueras en metro, bus, taxi o andando. Además es barato, y la cerveza, sabe mejor.
Por la noche, mejor ir andando, y pasar por el Grand Palace y el Petit Palace. Si dicen que es la ciudad de las luces, será por algo. Que apague las luces el sol y no uno porque se acueste pronto, el ambiente nocturno es increible. Muchisimos sitios de copas, y entre copas y copas, chiringuitos que venden ostras y demás frutos del mar en plena calle.
"Menuda la liemos en el Molino Rojo", pues es verdad, qué caloruzo daban el sol, y las turistas que se hacían fotos incansablemente. En esta me traicionó la cámara y apuntó a otro sitio, no pasa nada ¿no?. En fin, después de divertirme tanto, visitar tantos lugares, comer y beber, ganar un Tour de Francia y a los cinco minutos perderlo. Ver gente que atraviesa paredes, chicas guapas, molinos rojos y quijotes con otro tipo de lanzas inquietos a sus puertas, franchutes y más franchutes a una semana del 2 de mayo, sólo puedo decir, que SIEMPRE NOS QUEDARÁ PARÍS (Hilton).